JUNG NO MARCO DO PENSAMENTO COMPLEXO: UMA APROXIMAÇÃO A PARTIR DO PARADIGMA DA COMPLEXIDADE DE EDGAR MORIN

Resumo

Esta análise teórica examina as convergências epistêmicas entre a psicologia analítica de Carl Jung e o pensamento complexo formulado por Edgar Morin, demonstrando que ambos os marcos compartilham uma concepção relacional e não reducionista do conhecimento. Por meio da análise comparativa dos princípios dialógico, hologramático e de recursividade organizacional propostos por Morin, identificam- se correspondências estruturais e epistêmicas com conceitos junguianos fundamentais: o Si-mesmo, a Sombra, ánima/ánimus e Individuação. A análise revela que ambos os sistemas exibem claros padrões isomórficos de interdependência, emergência e devir, que operam simultaneamente em múltiplos níveis — individual, coletivo, biológico e sociocultural. Em consequência, argumenta-se que o paradigma da complexidade, ao reconhecer a multidimensionalidade e a incerteza como elementos constitutivos da realidade, fornece fundamentos epistemológicos robustos para a psicologia analítica, oferecendo-lhe uma via sólida para evitar interpretações reducionistas. A articulação entre as visões de Jung e Morin permite ampliar a compreensão de ambos os marcos teóricos, abrindo caminhos para sua aplicação transdisciplinar.

Palavras-chave: Pensamento complexo, psicologia analítica, dialógico, holográfico, individuação.

JUNG EN EL MARCO DEL PENSAMIENTO COMPLEJO: UNA APROXIMACIÓN DESDE EL PENSAMIENTO DE EDGAR MORIN

Resumen

Este análisis teórico examina las convergencias epistémicas entre la psicología analítica de Carl Jung y el pensamiento complejo formulado por Edgar Morin, demostrando que ambos marcos comparten una concepción relacional y no reduccionista del conocimiento. Mediante el análisis comparativo de los principios dialógico, hologramático y de recursividad organizacional propuestos por Morin, se identifican correspondencias estructurales y epistémicas con conceptos junguianos fundamentales: el Sí-mismo, la Sombra, Ánima/Ánimus e Individuación. Este análisis revela que ambos sistemas exhiben claros patrones isomórficos de interdependencia, emergencia y devenir que operan simultáneamente en múltiples niveles de tipo individual, colectivo, biológico y sociocultural. En consecuencia, se argumenta que el paradigma de la complejidad al reconocer la multidimensionalidad e incertidumbre como elementos constitutivos de la realidad, proporciona fundamentos epistemológicos robustos para la psicología analítica, ofreciéndole una vía sólida para evitar interpretaciones reduccionistas. La articulación entre las visiones de Jung y Morin permite ampliar la comprensión de ambos marcos teóricos abriendo vías para su aplicación transdisciplinar. Palabras clave: Pensamiento complejo, psicología analítica, dialógico, hologramático, individuación.

JUNG WITHIN THE FRAMEWORK OF COMPLEX THOUGHT: AN APPROACH FROM EDGAR MORIN’S PARADIGM OF COMPLEXITY

Abstract

Revista Científica Educ@ção v.12● n.18● edição especial /2026.


This theoretical analysis examines the epistemic convergences between Carl Jung’s analytical psychology and Edgar Morin’s complex thought, demonstrating that both frameworks share a relational and non - reductionist conception of knowledge. Through a comparative analysis of Morin’s principles of dialogics, hologrammatics, and organizational recursion, structural and epistemic correspondences are identified with fundamental Jungian concepts: the Self, the Shadow, Anima/Animus, and Individuation. The analysis reveals that both systems exhibit clear isomorphic patterns of interdependence, emergence, and becoming, which operate simultaneously across multiple levels—individual, collective, biological, and sociocultural. Consequently, it is argued that the paradigm of complexity, by recognizing multidimensionality and uncertainty as constitutive elements of reality, provides robust epistemological foundations for analytical psychology, offering it a solid pathway to avoid reductionist interpretations. The articulation between Jung’s and Morin’s perspectives expands the understanding of both theoretical frameworks, opening avenues for their transdisciplinary application.

Keywords: Complex thinking, analytical psychology, dialogical, holographic, individuation.

INTRODUCCIÓN

Carl Gustav Jung desarrolló un marco teórico en el que, articulando sus principales ideas, pudo explorar la psique humana, trazando como objetivo teleológico la individuación. Sin embargo, su obra ha sido objeto de múltiples interpretaciones y debates dentro del campo de la práctica clínica. Aunque su propuesta teórica ha sido fuertemente criticada por su estatus epistemológico y aparente falta de rigor empírico conceptual, gran parte de estas objeciones surgen de una lectura reduccionista que desconoce la complejidad epistémica que subyace a su pensamiento.

El presente documento sostiene que la convergencia entre Jung y Morin está basada en una visión compartida de tipo relacional del conocimiento, donde se lleva a cabo una integración de dimensiones simbólicas, culturales y psí quicas.

A pesar de haberse dado en momentos históricos relativamente distintos, es posible encontrar que algunos de los enunciados presentes en la psicología analítica encuentran bases sólidas en los principios postulados en la epistemología compleja del pensamiento de Morin. De igual manera guardan cercanas similitudes con tradiciones orientales como el budismo, el taoísmo y el hinduismo. Esta convergencia, a su vez, nos abre la posibilidad de explorar indirectamente la presencia de estas nociones vinculadas al pensamiento complejo enriqueciendo la comprensión de ambos enfoques.

El propósito de este ensayo teórico-analítico es llevar a cabo una revisión de la obra de Jung a la luz de, por lo menos, tres principios propios de la epistemología del pensamiento complejo como son el principio dialógico, el principio de recursividad y el principio hologramático, correlacionando las convergencias existentes entre ambas miradas y mostrando como esta articulación permite superar las criticas tradicionales y situar la psicología analítica dentro de un marco teórico contemporáneo y transdisciplinar.

Entre la incomprensión histórica y la complejidad emergente

Varios fueron y han sido los puntos de debate sobre lo expuesto por el psiquiatra suizo. Las críticas más fuertes sin duda provenían principalmente del psicoanálisis ortodoxo, donde era acusado de abandonar el “rigor” ejercido en círculos freudianos y de hacer una regresión hacia el pensamiento mágico que se alejaba del paradigma cientificista del momento. Para algunos, Jung dio demasiada relevancia a nociones

Revista Científica Educ@ção v.12● n.18● edição especial /2026.


precedentes de terrenos como la antropología, la mitología, la alquimia, la religión y la filosofía, denominadas por sus detractores como fuentes pseudocientíficas. Este tipo de comentarios se dieron incluso en personajes de alto reconocimiento en dicho momento como Thomas Mann, quien, a pesar de reconocer la influencia de Jung en su obra, fue crítico con respecto al uso que este realizaba con los arquetipos y mitos pues reforzaba según él unos valores románticos y conservadores lejanos del valor interpretativo del humanismo (Bishop, 1996). Erich Fromm, por su parte criticó un ahistoricismo en su uso del misticismo (Fromm, 1962) mientras que Hermann Hesse mucho menos doctrinal argumentó un exceso de sistematización y abstracción en la obra de Jung (García, 2015). A pesar de estos ejemplos que reflejan el influjo de críticas que recibió, sus ideas han sobrevivido en el tiempo y cobrado, cada vez más solidez, gracias a los diferentes avances en distintas ramas del conocimiento en la actualidad.

Hoy por hoy podemos decir que Jung ha sido en cierta medida incomprendido, y que esto ha sido resultado en parte por la ausencia de análisis desde una perspectiva distinta a la mirada reduccionista del pensamiento clásico predominante en ese momento.

El pensamiento Junguiano posee un dinamismo que conlleva lo aleatorio, lo profundo, lo no lineal. Es así como muchos de sus principios cobran un sentido más coherente si nos permitimos interpretarlos desde la mirada de la epistemología de la complejidad.

METODOLOGÍA

La metodología empleada en el presente ensayo se lleva a cabo mediante un ejercicio de tipo hermenéutico-epistémico, buscando tomar el marco conceptual del pensamiento complejo de Edgar Morin como horizonte interpretativo para releer las ideas centrales en la psicología analítica de Carl Jung, con el objeto demostrativo que dicho marco permite una comprensión más integradora de la teoría junguina. La selección del corpus teórico responde a la necesidad de establecer un dialogo entre dos paradigmas como son el reduccionista clásico, en cuyo contexto histórico se desarrolló la psicología analítica, y el pensamiento complejo, que ofrece categorías epistemológicas capaces de señalar dimensiones del pensamiento de Jung que su propio marco no alcanzaba a evidenciar. La elección de Jung y Morin se da bajo la confluencia de una tendencia epistemológica que integra la experiencia humana en marcos más dinámicos e interrelacionales. En cuando a los límites y alcances del ensayo, no se busca replantear ni deconstruir los conceptos de ninguno de los dos autores, sino articular dos tradiciones teóricas que comparten elementos significativos dentro de la epistemología compleja.

DISCUSIÓN

La urdimbre junguiana, un pensamiento tejido en la complejidad

¿Qué hace falta para acercarnos a la comprensión del pensamiento junguiano? Para entender el pensamiento de Jung, no basta con leerlo, es preciso interpretarlo, vivirlo, pero no desde una mirada clásica o positivista. Para comprenderlo es preciso leer entrelíneas, es necesario entretejer ideas, unir nociones aparentemente inconexas, como quien teje en un telar y va dando forma a una magnífica pieza. Posiblemente uno de las grandes limitantes para muchos de sus colegas fue el intentar medirlo e interpretarlo con la misma vara del pensamiento predominante del psicoanálisis f reudiano.

Comprender el pensamiento junguiano implica un ejercicio complejo que une los puntos que constituyen la red emergente de sus ideas, de manera que no se quede solamente confinado a las partes que

Revista Científica Educ@ção v.12● n.18● edição especial /2026.


la constituyen. De esta manera es posible acercarnos de una manera más asertiva al subtexto de su pensamiento, a su “physis” alejándose del “nomos” impuesto por paradigmas rígidos. Es necesario hacer a un lado los lentes deterministas del pensamiento psicoanalítico predominante y dar cabida a una mirada más dinámica e integrativa.

Dentro de los principales pensadores que han contribuido a plasmar la epistemología compleja y que han aportado al desarrollo del paradigma del pensamiento complejo, encontramos a pensadores como Francisco Varela y Humberto Maturana quienes aportaron la noción de autopoiesis, Ilya Prigogine quien introdujo las estructuras disipativas, Basarab Nicolescu quien derrumbó los muros disciplinares y Bertalanffy con su teoría general de sistemas entre muchos otros. Pero es sin duda alguna Edgar Morin el principal representante de la teoría del pensamiento complejo, quien a través de su obra El método argumenta que la comprensión de la realidad debe ser llevada a cabo de una manera integral y sistémica (Morin, 1981) . Las nociones de complejidad han estado presentes en innumerables áreas de pensamiento, aportando las bases conceptuales que dan cabida a todo aquello que se sale de la ilusión de una realidad idealizada. Un buen ejemplo es el de “la dialéctica hegeliana” la cual expone la comprensión de la realidad como un proceso altamente dinámico y contradictorio a la vez actuando como el motor de la realidad misma, nociones intuitivamente complejas. La “Aufhebung” hegeliana que denota la superación de la fricción ejercida entre la “tesis” y la “antítesis”, está empapada de procesos emergentes que superan a sus partes constitutivas (Hegel, 2010) .

En la epistemología compleja, encontramos el concepto dialógico que, aunque similar al concepto de dialéctica, ya que ambos expresan una relación dinámica entre opuesto, posee sin duda elementos clave que los diferencian: mientras la dialéctica surge de un ejercicio de oposición y contradicción entre dos ideas buscando así la resolución de dichas fuerzas opuestas con la obtención de una síntesis emergente, la dialógica amplia este ejercicio, abriendo un “diálogo” que busca interrelacionar dichas ideas (contradictorias o no) en un plano multifacético. No son conceptos que se repelen entre sí, muy por el contrario, h acen parte de un mismo proceso de pensamiento mucho más amplio y dinámico. Es indudable que sin un pensamiento dialéctico es imposible llegar a un terreno dialógico. No son conceptos opuestos o equivalentes per se, son conceptos que se encuentran estrechamente interconectados.

La ciencia occidental se basó en la clara relegación del sujeto como elemento de relevancia, dado que los “objetos” pueden existir de manera independiente del sujeto que lo observa, enmarcando al sujeto como aquel factor deformador de la realidad producto de la tergiversación propia de las opiniones, sentidos y doxas (Koyré, 2015). Sin embargo, para el pensamiento complejo, tanto el sujeto como el objeto surgen y se expresan como dos emergencias inseparables del sistema.

Así como la psicología analítica sugiere la existencia de una multidimensionalidad de la psique al integrar niveles conscientes e inconscientes tanto de tipo individual como colectivo, la epistemología compleja permite aceptar la multidimensionalidad y lo relacional consiguiendo integrar aquella fragmentación reduccionista y simplista de la realidad. Se trata de una epistemología abierta en el sentido de aceptar la imperfección como parte constitutiva de la realidad, la incompletud, la incertidumbre, lo simple y lo complejo como parte de lo mismo (Morin, 2005) .

Morin expone a través de sus volúmenes de El Método, lo que viene a ser los principales principios presentes como andamiaje de su ejercicio epistémico. Encontramos así tres principios principales que permiten concebir la complejidad: el principio dialógico, el principio de recursividad organizacional y el principio hologramático. Cabe resaltar que con esto no se está reduciendo el pensamiento complejo solamente a estos tres principios, por el contrario, estos soportan la base de muchos otros elementos de suma relevancia como son por ejemplo el concepto de emergencia, la multidimensionalidad, entropía, neguentropía, imprevisibilidad, entre otros.

Revista Científica Educ@ção v.12● n.18● edição especial /2026.


En contraposición al planteamiento analítico y reduccionista cartesiano que busca separar, aislar y simplificar con el fin de alcanzar la certeza de la verdad absoluta, el pensamiento complejo enuncia cómo la realidad no puede ser reducida a un principio único y absoluto, pues esto desconoce la existencia de múltiples dimensiones interconectadas. El sujeto no es un ente aislado, sino que hace parte de una red de relaciones de todo tipo, biológico, cultural y social. Es así como el sujeto y el objeto resultan indisociables, aspecto que sin duda Jung logró intuir y plasmar en su teoría de pensamiento al enunciar que es imposible tener una certeza absoluta sobre la psique, pues lo único posible es llevar a cabo una aproximación de la misma como un saber de tipo contextual, dinámico y abierto.

El principio dialógico en la psicología analítica y la sabiduría oriental

El principio dialógico, reconoce la coexistencia de opuestos. Enuncia como dos entidades, naturalezas, principios que se encuentran en aparente antagonismo, pueden coexistir y complementarse. Ejemplo de estos pares son el orden/desorden, unidad/totalidad, singularidad/diversidad. Este principio denota un diálogo permanente en el cual la existencia de uno depende del otro a pesar de ser diametralmente opuesto.

Jung realizó en su camino hacia el entendimiento de la psique una exploración de diferentes culturas sin restar valor a ninguna de ellas, lo que le permitió integrar aspectos presentes en distintas corrientes del pensamiento. Jung no era un segregador de ideas, muy por el contrario, su personalidad le permitía recibi r algunas veces con vehemencia, otras con cautela, los diferentes postulados. Gracias a esto y al elevado valor que les otorgó a las fuentes primarias, pudo llevar a cabo su propia interpretación de las mismas en un marco de diálogo permanente de ideas y de esta manera dar el soporte conceptual a su pensamiento sobre la psique.

A lo largo de su vida Jung expresó su fascinación por el I ching, un texto sapiencial chino de infinita riqueza filosófica. Gracias a su estrecha amistad con el sinólogo Richard Wilhelm, realizó el prólogo de este texto en donde hace gala de su gran intuición y entendimiento sobre el pensamiento chino. En dicho texto, hace referencia a la dualidad fundamental presente en la naturaleza; señala que las líneas (una yin y otra yang ) del “Taiyi” (太極) reflejan el concepto de complementariedad de opuestos, un principio que claramente se relaciona con la casualidad, la sincronicidad y la dinámica del inconsciente (I Ching, 2022) .

El físico danés, Niels Bohr, además de dejarnos su modelo atómico, fue pionero de la mecánica cuántica. Converge junto con Jung y Morin en la idea de que la realidad no puede ser reducida a una sola perspectiva; en su escudo de armas enuncia “contraria sunt complementa”, en cuyo centro aparece el símbolo taoísta del “Taiji” (太極). Bohr buscaba denotar que los opuestos pueden en realidad ser necesarios para poder entender una realidad más completa (Bohr, 1932). Bohr con su principio de complementariedad, Jung con su “coniunctio oppositorum” de su visión alquímica de la psicología (Jung, 2002) y Morin con la dialógica, coinciden en aceptar que los opuestos no solo son contrarios sino a la vez complementarios, generando una totalidad emergente más amplia que no puede ser explicada solamente con el análisis de sus partes constitutivas.

El principio dialógico es expresado por Morin como la unidad simbiótica de dos lógicas que se nutren entre sí, como en el caso del orden y el desorden en un constante devenir. Jung encuentra este diálogo constante y señala que la psique manifiesta esa dinámica entre los estados consciente e inconsciente: el primero busca el orden apoyándose en una lógica lineal, mientras que el inconsciente se mueve en el “desorden” dado por la aleatoriedad que lleva a un estado de organización determinado en el individuo (Jung, 1984).

Revista Científica Educ@ção v.12● n.18● edição especial /2026.


Uno de los conceptos centrales de la psicología analítica, es la “individuación”, que es aquel proceso en el cual un individuo consigue un punto de completud, unificación y singularidad siendo quien realmente es. Para poder llevar a cabo este proceso es necesario alcanzar una serie de requisitos fundamentales, en especial el encuentro de dos polaridades, el ánima con el ánimus. En la psicología analítica se trata de dos elementos complementarios presentes en la estructura del inconsciente. El “ánima” representa una imagen arquetípica de lo femenino presente en el inconsciente del hombre, mientras el “ánimus” representa una imagen arquetípica de lo masculino en el inconsciente de la mujer. Más allá de las correspondencias de género, la esencia fundamental de esta figura es la de polaridades complementarias que forman un par dialéctico.

Así como en la filosofía oriental el yin y el yang poseen unas cualidades contrarias pertenecientes a una totalidad, cada una de estas engendra a su vez, características de su contrario. Es decir, el yin contiene al yang y el yang al yin. De igual manera el “ánima” contiene el “ánimus” y el “ánimus” contiene al “ánima ” presentes como polaridades pertenecientes a la totalidad de la personalidad del individuo, que no puede estar sin la existencia de su polaridad contraria. Con esto nos damos cuenta que este tipo de polaridades están presentes en todos los aspectos de la vida y la naturaleza. No es posible la existencia de la organización emergente sin sus constituyentes en un intercambio incesante de uno en el otro.

La complementariedad entre el “ánima” y el “ánimus”, no es el único ejemplo que encontramos en los planteamientos expuestos por Jung. Al exponer su teoría sobre los tipos psicológicos, planteó aquella polaridad existente entre la introversión y la extroversión; a simple vista nos daría la sensación de que rer encasillar a las personas en alguno de estos dos tipos negando así sus potencialidades contrarias, sin embargo, el sentido esencial es totalmente contrario. Jung notó que instintivamente en las personas hay dos puntos de partida (predisposición) en los que ciertas características eran expresadas de manera independiente a lo impuesto por la sociedad a lo largo de su desarrollo personal, de manera externa. Sin embargo, siempre dejó claro que este tipo de rasgos eran ajustables y dinámicos con la incorporación con su contraparte, para que de esta manera mediante su integración se consiga llevar a cabo el proceso de individuación.

Dentro de la amplia gama de pares complementarios, Jung propuso cuatro funciones básicas para poder relacionarse con la realidad, que al estar en relación con los dos tipos de personalidad dan un total de ocho orientaciones psicológicas básicas.

Este hecho nos recuerda de manera curiosa lo expuesto en el I Ching, que como ya mencionamos, fue una fuente de inspiración en varios momentos de la vida del psiquiatra suizo (Jung, 2023). En este texto, se parte de dos polos opuestos (yin-yang) que, al ser combinados entre sí, generan ocho trigramas y la posibilidad de los 64 hexagramas que representan la totalidad de dichas polaridades. Este hecho bastante similar a lo expuesto por Jung, nos muestra que no es posible quedarse solamente con dos tipos base de personalidad, sino que es la interacción de estas con el resto de funciones, las que permiten apreciar los impulsos humanos primarios que nos posibilitan el relacionamiento con el mundo.

Las cuatro funciones planteadas por Jung son: Pensamiento, sentimiento, sensación e intuición. El pensamiento (clasifica) y el sentimiento (aporta un valor) representan una dupla que se opone pero que comparten la función de procesar los datos que han sido aportados a su vez por la sensación (sentidos) y la intuición (inconsciente), que como es bien sabido también son polaridades. Las interacciones de estos elementos hacen que el individuo elabore distintas funciones las cuales permiten organizar sus recurs os conscientes e inconscientes. Estas cuatro funciones describen un andamiaje dialógico, donde cada una de ellas tiene una función en el despliegue total de la personalidad. Es de importancia resaltar que el comprender estas funciones no es un fin en sí mismo, sino que constituye un medio para el camino de individuación; corresponde a una arquitectura organizacional dinámica retroactiva y recursiva.

Revista Científica Educ@ção v.12● n.18● edição especial /2026.


Complejidad organizacional en la recursividad psíquica

La forma en la cual Jung estructura la psique (Jung, 1984) permite ver que se trata de un mecanismo de tipo no lineal, que hace parte de un sistema vivo que se mantiene en un constante estado de organización en torno a un centro regulador -Sí mismo- donde sus elementos y funciones interactúan en procesos continuos de compensación y transformación en diferentes niveles. El principio de la recursividad organizacional es aquel que, como lo expone Morin, permite romper la idea de linealidad entre causa y efecto pues existe la posibilidad de ser parte de un ciclo auto constitutivo, auto organizador y auto productor. Un proceso de tipo recursivo de tipo psíquico es aquel en el cual el Sí mismo visto como producto, puede ser a su vez también agente causal y regulador de la totalidad de la psique.

La “organización” es un concepto que emplea ampliamente Morin en su obra donde esclarece su capacidad de unir, transformar, producir y mantener los elementos de un sistema. La organización da forma en el espacio y en el tiempo a una realidad nueva; posee un carácter generador en la cual se produce a sí misma al producir el sistema como unidad compleja.

Se establece una relación entre el orden y la organización; sin embargo, el desorden no es suprimido en esta dinámica, pues en ella radica el motor transformador en el sistema. Es lo que Morin establece como una “relación trinitaria” entre orden, desorden y organización, donde la organización difiere del concepto de estructura, pues la primera es una noción más amplia y compleja que la segunda. La estructura queda confinada a reglas y disposiciones que combinan las unidades de base, mientras que la complejidad es menos estructuralista y más fenomenológica. Las funciones conllevan una dinámica entre un orden y desorden que están organizados en la personalidad del sujeto.

La teoría general de sistemas (Bertalanffy, 2021) nos muestra el funcionamiento propio de los sistemas cerrados y los sistemas abiertos, siendo estos últimos aquellos que mantienen intercambios con el exterior. Cuando en el ejercicio regulador de las funciones expuestas por Jung el individuo emple a instrumentos cognitivos con el fin de interactuar con la vida externa en la cual está inmerso, consigue mantener una relación entre el sujeto y el mundo que restaura una función vital primaria para alcanzar un estado psíquico en plenitud al comportarse como un sistema abierto regulado. Jung nos muestra que cuando el individuo no se relaciona adecuadamente con la vida externa se genera la pérdida de la función de la realidad que impide la integración psíquica, pues prima una disociación entre el mundo interior y exterior. Esto se refleja en la psique del individuo como una introversión patológica, que lleva al mismo a una incapacidad para funcionar en sociedad con pérdidas progresivas de criterios retroactivos de verificación externa causando en últimas una ideación delirante sistematizada.

El aceptar que para llevar a cabo el proceso de individuación es preciso la organización dinámica del sistema abierto nos lleva a plantear cómo se produce dicha regulación.

En todos los niveles de organización compleja encontramos tres tipos de causalidades: una causalidad de tipo lineal, en la cual A produce B, en donde vemos una unidireccionalidad de tipo irreversible y secuencial y el efecto generado no influye de vuelta sobre la causa. Una segunda causalidad de tipo circular retroactiva, donde el producto final (B) incide de nuevo en aquello que lo causó (A) de manera bidireccional, una retroalimentación que puede ser positiva o negativa con el fin de mantener el equilibrio propio del sistema. Finalmente, la causalidad recursiva, en la cual el producto es productor de aquello que lo produce. Esta última conlleva el concepto de auto productividad no lineal en el tiempo y la producción de propiedades nuevas del conjunto, lo cual conocemos como productos emergentes.

Al referirnos en términos causales, cabe mencionar que no se está anulando los principios casuales , los cuales son esenciales tanto en los diferentes postulados junguianos, como en el pensamiento complejo ,

Revista Científica Educ@ção v.12● n.18● edição especial /2026.


pues los procesos casuales y azarosos son necesarios para la organización del universo. Aceptar la complejidad conlleva la aceptación de la contradicción.

En la psicología analítica, como mencionamos anteriormente, se establece que cada persona organiza las cuatro funciones (pensamiento, sentimiento, sensación e intuición) en una jerarquía personal de desarrollo y consciencia, lo que lleva a la relación entre una función Superior y una Inferior (Robertson , 1998). La persona opta por emplear las funciones que le son más útiles como función superior, mientras que la función opuesta pasa forzosamente al terreno del inconsciente, pasando a ser función inferior. La constante dinámica entre estas dos funciones representa un bucle regulatorio no sólo retroactivo sino esencialmente recursivo en el camino de la individuación.

Jung nos presenta a la psique como aquel estado dinámico en el cual las diferentes interacciones entre el aspecto consciente e inconsciente llevan a trascender en el ejercicio del crecimiento personal. Aquellos simbolismos generados en el campo inconsciente tienen un determinante efecto sobre la persona, es decir, se ejerce un estado circular que retro actúa sobre sí mismo. De esta manera aquellos símbolos que son producto de unos cimientos colectivos, nos llevan a cambiar nuestra vida y a la vez, este tipo de ajustes nos llevan a que el inconsciente exprese y genere nuevos simbolismos (Jung, 1992). Esta especie de circularidad productiva en la cual se generan ajustes entre el mundo consciente e inconsciente nos muestra cómo los procesos psíquicos buscan regularse mutuamente y organizarse retroactivamente en un proceso de tipo no lineal.

La psique busca establecer este tipo de regulación a través de aspectos contrapuestos como es el Sí - mismo y la sombra. La sombra representa aquellos aspectos de nuestra esencia, nuestra personalidad, que son reprimidos u ocultos y sepultados en nuestro inconsciente, y buscan salir a flote cambiando nuestro comportamiento y acciones con el fin de poder acercarse el Sí-mismo; este último, representa el concepto de la totalidad integradora de la persona. Este ejercicio permite ver una dinámica retroactiva en la cual la integración de la sombra se convierte en un paso necesario para poder acercarse al Sí-mismo, y este último busca a su vez, identificar e impulsar el reconocimiento de la sombra de manera retroactiva y recursiva.

Sueño como circuito de recursividad: La psique en un diálogo consigo misma

En el psicoanálisis clásico, Freud estableció que muchos de los cuadros que los pacientes exhiben a través de los sueños y otras manifestaciones, reflejan signos de anormalidad conductual y poseían un significado simbólico a través del cual se expresaba el inconsciente. De ahí que, al someter al paciente a una indagación determinada sobre este tipo de imágenes referidas, en algún punto saldrá a flote la causa inconsciente de sus dolencias (Freud, 1975).

Para Jung los sueños constituyen un mecanismo autorregulatorio que opera mediante un estado de diálogo continuo de tipo recursivo. Su contenido onírico de tipo simbólico refleja aspectos de la psique que necesitan ser integrados en la totalidad psíquica. La psique puede observarse a sí misma a la vez que se va ajustando mediante la integración de contenidos inconscientes, los cuales, al ser reconocidos por el aspecto consciente son modificados nuevamente generando, a su vez, nuevos contenidos oníricos en un espiral dialéctico continuo (Jung, 1972) .

El pensamiento consciente tiende a ser lineal mientras que el inconsciente se mueve en una dimensión no lineal. Jung nos lo evidencia al mencionar que una historia contada por la mente consciente posee un principio, un desarrollo y un final, pero en el ámbito de los sueños, en el cual el tiempo y espacio se rigen de una manera distinta, la narrativa onírica se despliega de una manera no lineal que obliga a realizar una lectura mucho más entramada. Los sueños señalan esa dirección que la evolución psicológica del

Revista Científica Educ@ção v.12● n.18● edição especial /2026.


individuo requiere alcanzar, no se tratan solamente de síntomas de conflictos pasados, sino de mensajes con un contenido simbólico prospectivo que conducen de manera acausal hacia el camino de la individuación.

La sombra como factor auto-organizador dentro de la recursividad

El arquetipo de la sombra nos invita, según Jung, a reconocer lo negado, lo contradictorio e incierto de la psique. No solo como un lado “negativo” sino también como aquellas potencialidades no desarrolladas con el fin de confrontar al sujeto en el camino de la individuación. La sombra opera como un sistema psíquico autónomo que perfila lo que es la contraparte del “Yo” idealizado.

La edificación de la sombra personal se da como un proceso natural durante la infancia en el cual, durante la construcción de la personalidad integramos ciertos aspectos considerados ideales para la configuración de nuestro “yo”, al mismo tiempo que vamos “archivando” hacia la sombra aquellas cualidades que no se adecuan a nuestra imagen ideal.

En la epistemología de la complejidad los procesos compensatorios no representan un equilibrio estático ideal, sino que, por el contrario, hacen referencia a dinámicas recursivas. Partiendo de este principio podemos comprender cómo la psique no llega a un estado estático de equilibrio por igualdad de aspectos entre el Yo y la sombra, sino que a partir de la tensión ejercida por estos dos aspectos le permite reorganizarse para alcanzar coherencia en medio del desorden a través de una dinámica de ajuste constante.

En este orden de ideas es posible ver como la Sombra ejerce en el Yo y viceversa una dinámica de auto-organización en la cual lo que es reprimido por el “yo”, no es extinguido, sino que retorna como fuerza reorganizadora de la psique; de lo contrario, sin este desorden ejercido por la “Sombra” el sistema sería rígido y por ende disfuncional.

La sombra compensa la unilateralidad del “Yo” logrando mantener la coherencia del sistema reorganizando sus componentes (Zweig; Abrams, 2019). Al igual que la complejidad busca la integración del orden y el desorden para conseguir la capacidad adaptativa del sistema, la integración de los aspectos presentados por la “sombra” a través de sueños, proyecciones, síntomas, etc., retroalimentan al “Yo” en el proceso de individuación.

La psique como holograma: El todo en la parte, lo colectivo en lo individual

En esencia el principio hologramático que expresa Morin está soportado en la idea que la parte está en el todo y el todo a su vez está en la parte. Este principio contrapone la visión reduccionista en el que solo se da relevancia a la parte, que ha llevado a la hiperespecialización del conocimiento a costa del entendimiento de la totalidad a la cual pertenecen esos elementos constitutivos, y también a la idea holística de solo ver y aceptar la totalidad, ignorando así dichos elementos constitutivos. Es pues, un punto integrador en el cual tanto las partes como el todo están en estrecha e inseparable relación, lo que permite el entendimiento del sistema.

Uno de los puntos que sin duda más logra coincidir en el pensamiento junguiano con este principio hologramático es el del inconsciente individual y el inconsciente colectivo. El inconsciente colectivo es tal vez uno de los puntos primordiales e innovadores del pensamiento de Jung.

Jung establece la coexistencia de dos estratos fundamentales del inconsciente: Uno de tipo personal, previamente enunciado de manera brillante e ingeniosa por Freud con su clásica división de los tres niveles, consciente, preconsciente e inconsciente personal, siendo este último poseedor de contenidos que, si bien en algún

Revista Científica Educ@ção v.12● n.18● edição especial /2026.


momento fueron conscientes, terminaron olvidados o reprimidos, al igual que las percepciones de tipo subliminal que no alcanzan el terreno consciente. Este tipo de inconsciente personal es aquel que cada individuo experimenta de una manera única e individual, es el que se basa en vivencias personales, recuerdos y experiencias específicas. Por otro lado, el inconsciente colectivo, se sitúa en un nivel mucho más profundo, es un estado complejo compartido por toda la humanidad de manera universal y en el cual se encuentran contenidos, formas e imágenes de tipo primordial a los cuales denominó arquetipos.

El inconsciente colectivo tiene una profunda influencia en la vida de cada individuo, tiene repercusión en la forma en la cual percibimos nuestras experiencias, en cómo direccionamos muchos de los aspectos de nuestro proceder de una manera individual. Si bien representa en la psicología analítica un origen de tipo compartido y universal heredado de manera colectiva, incide en el inconsciente de tipo personal a pesar de las singularidades biográficas experimentadas y codificadas por cada individuo.

Una convergencia epistemológica fundamental entre el pensamiento de Jung y Morin, radica en que ambos superan perspectivas reduccionistas sobre el pensamiento humano. Esto permite alejarse de los planteamientos en los cuales se pretende explicar al individuo únicamente desde su singularidad o de experiencias de tipo colectivo. En su lugar, proponen comprender a la psique humana en una mutua y constante relación entre lo singular y lo universal, en donde cada uno de estos aspectos contiene información del otro, pero en diferentes niveles. Se trata de una dinámica no solo de tipo dialógica sino de tipo hologramática, en la cual es posible aceptar e integrar las visiones tanto del individualismo psicológico como del colectivismo, pero bajo una visión ontológica relacional donde coexisten tanto el ser individual como el ser colectivo en un dinamismo incesante.

La lógica no lineal permite salirse de los principios de pensamiento tradicional clásico en el cual lo individual es diametralmente opuesto de manera contundente a la totalidad. En términos epistemológicos, esto nos permite relacionar al individuo como reflejo de la sociedad que lo produce (lenguaje, pensamiento y cultura) a la vez que la sociedad está presente en cada individuo que la compone. Esto nos permite salir de la dicotomía inamovible propia de la división sujeto-objeto que impide ver la mutua relación entre aquello que es contenido y que a su vez contiene simultáneamente.

El inconsciente colectivo cumple una función hologramática en tanto que cada psique individual contiene la totalidad de aquellos patrones universales arquetípicos de la humanidad. Así mismo, la experiencia colectiva está siendo reflejada en la expresión individual. El principio hologramático trasciende la lógica de tipo lineal pues permite que se dé una relación recursiva entre lo individual y lo colectivo. El inconsciente colectivo representa un sistema complejo donde cada psique individual contiene y expresa la totalidad de la herencia simbólica.

El Sí-mismocomo propiedad emergente en el marco del pensamiento complejo

El Sí-mismo representa para Jung el núcleo más íntimo de la psique, siendo el arquetipo central de la totalidad psíquica y el punto que busca alcanzar el proceso de individuación. El término “Sí-mismo” fue acuñado por Jung del alemán original “Selbst” (JUNG, 1986) dando a entender que se trataba de una entidad tanto personal como trascendente. Este arquetipo simboliza la totalidad, nos presenta ese campo que abarca tanto el consciente como el inconsciente de una manera integrada actuando como un principio organizador y regulador de la psique .

El sí-mismo guarda relación con varios de los principios epistémicos del pensamiento complejo. Podemos ver su relación hologramática que conlleva una “potencialidad” de la totalidad donde la psique posee la potencialidad del “Sí mismo” como totalidad. Encontramos una dinámica dialógica entre el consciente

Revista Científica Educ@ção v.12● n.18● edição especial /2026.


e inconsciente y con cada uno de los aspectos y elementos que los componen. Observamos que posee recursiones de autoproducción donde aspectos como la integración de la sombra es un camino hacía al Sí - mismo en un marco de una recursividad organizacional.

Es posible observar en este arquetipo una dinámica de tipo dialógico entre el consciente e inconsciente , al igual que en sus otros constituyentes. El proceso de individuación es llevado a cabo mediante recursiones de auto-organización en donde la realización gradual del Sí-mismo, opera mediante la integración de aspectos como la Sombra, el complejo ánima/ánimus y las funciones inferiores (Jung, 1998). El Sí-mismo, de manera simultánea desempeña un rol organizador de dicha integración configurando un bucle recursivo (producto - productor) característico de los sistemas complejos.

Este arquetipo junguiano comprende el mejor ejemplo de lo que es una propiedad emergente como es expuesta en el pensamiento complejo. El Sí-mismo surge de la interacción auto-organizada y dinámica entre los muchos subsistemas que componen la psique. A diferencia de aspectos y funciones como el ego, la sombra y funciones psicológicas, el Sí-mismo no preexiste como estructura aislada, sino que surge cuando estos otros elementos se relacionan en integraciones complejas durante el proceso de individuación. El Sí - mismo, alcanza cierto umbral organizacional que solo es posible bajo la dialógica entre el consciente y el inconsciente. Dicho umbral representa una transformación recursiva entre los componentes psíquicos sujeta a la retroalimentación y reorganización del sistema que lo generó, configurando un proceso de causación circular que es característico de las propiedades emergentes en sistemas auto-ecoorganizados .

CONSIDERACIONES FINALES

Un análisis comparativo entre la psicología analítica junguiana y el pensamiento complejo expuesto por Morin, revela puntos de alta convergencia conceptual, en la cual ambos sistemas de pensamiento elaboraron una epistemología predominantemente relacional, en la cual el conocimiento emergente es producto de interacciones dinámicas y altamente complejas.

Este tipo de ejercicio comparativo entre estos sistemas teóricos de pensamiento nos permite identificar múltiples puntos de confluencia en donde ambos pensadores se alejan de postulados rígidos, fijos y discretos, proponiendo de manera alternativa procesos dinámicos articulados y emergentes. Para Jung se trata de un entretejido relacional de los componentes psíquicos, de igual manera como para Morin los sistemas dinámicos complejos, se dan en la base de un devenir, propias de las tensiones entre el orden y el desorden que generan su configuración estructural y funcional. Ambos pensadores rechazan la idea en la cual la realidad se encuentra confinada a la linealidad causal y al orden preestablecido. Por el contrario, proponen un escenario ontológico procesual en el cual tanto la psique como los sistemas complejos existen en la base de un constante devenir.

Bajo el lienzo de un nuevo paradigma, ambos pensadores nos invitan a dejar a un lado la “ilusión” de la simplicidad reduccionista, mostrándonos que todo fenómeno es resultado de un entretejido de múltiples dimensiones. Jung, por su lado, nos muestra cómo la psique no puede ser reducida a los elementos que la constituyen, sino que es producto de aquellas tensiones que complejizan la identidad del individuo. La epistemología de la complejidad de Morin ofrece un marco conceptual pertinente para reinterpretar el pensamiento junguiano, con una mirada mucho más articulada permitiendo abordar su multidimensionalidad, incertidumbre y dinamismo de manera sistémica.

La dialógica expuesta por el pensamiento complejo, fundamenta epistemológicamente la tensión entre los opuestos que Jung describe como necesaria para alcanzar la individuación, mostrando que la coexistencia de opuestos es el motor que permite la transformación. En este sentido la coexistencia entre

Revista Científica Educ@ção v.12● n.18● edição especial /2026.


polaridades como consciente-inconsciente, ánima-ánimus, no implica la eliminación de uno de sus polos, sino que genera un diálogo recursivo donde cada aspecto conserva su especificidad a la vez que contribuye a la totalidad de la psique .

La relación entre dos niveles del inconsciente, uno a nivel personal y el otro a nivel colectivo nos permite ver cómo lo individual refleja lo universal. Este principio hologramático, el cual sostiene que la parte está en el todo y el todo está en la parte, nos permite comprender cómo las experiencias individuales están atravesadas por arquetipos y símbolos universales que pertenecen al terreno del inconsciente colectivo. Esto nos permite ver el por qué los sueños, fantasías y manifestaciones sintomáticas pueden encontrarse presentes en patrones míticos universales. Cada persona porta en su interior una totalidad que une a la humanidad entera a través de símbolos, narrativas, imágenes primordiales, haciendo visible lo colectivo en el plano personal.

El principio de recursividad organizacional abre la posibilidad a procesos llevados a cabo en un marco de tipo recursivo. Jung nos presenta unos mecanismos autorreguladores de la psique humana, la cual opera entre dos aspectos que son esenciales para la construcción de la estructura psíquica del individuo; estos elementos son el Sí-mismo y la sombra, que, a través de procesos dialécticos, permiten que el sí- mismo efectué una función de “centro organizador” de la totalidad psíquica que interactúa a su vez con la sombra , para poder integrar así aquellos contenidos reprimidos o relegados que la habitan .

Podemos entonces afirmar que se trata de un proceso no lineal de dinámicas circulares de retroalimentación que permite la generación de nuevos niveles de autoconocimiento en el camino de la individuación, donde cada ciclo recursivo a nivel psíquico, actúa como mecanismo fundamental mediante el cual se expande el sí-mismo con sus propios contenidos inconscientes. Se evidencia de esta manera que la psique opera bajo el mismo principio recursivo que está presente en los sistemas complejos.

En síntesis, podemos afirmar que existe una convergencia epistemológica significativa entre los principios de la psicología analítica propuesta por Jung y los principios propios del pensamiento complejo expuesto por Morin.

La epistemología compleja a través de los principios dialógico, hologramático y de recursividad organizacional aporta un marco teórico sólido que permite comprender conceptos como la dinámica de opuestos, el proceso de individuación y la relación entre inconsciente personal y colectivo, aspectos centrales del pensamiento junguiano.

Esta convergencia epistémica revela patrones organizativos comunes que operan tanto a nivel de la psique individual como en sistemas sociales y biológicos, sugiriendo principios de interconexión dinámica que trascienden escalas específicas de análisis, lo que permite situar la teoría de la psicología analítica de Jung dentro de un paradigma más amplio y enriquecido en el momento histórico actual .

REFERENCIAS.

BERTALANFFY, Ludwig von. Teoría general de los sistemas: fundamento, desarrollo, aplicaciones. 24. reimp. México: Fondo de Cultura Económica, 2021.

BISHOP, P. “Jung-Joseph”: Thomas Mann’s Reception of Jungian Thought in the “Joseph” Tetralogy. The Modern Language Review, v. 91, n. 1, p. 138–158, 1996. DOI: https://doi.org/10.2307/3734002 .

BOHR, N. Light and Life. Conferencia presentada en el Second International Congress on Light Therapy, Copenhague, Dinamarca, 1932.

FREUD, Sigmund. La interpretación de los sueños. Barcelona: Círculo de Lectores, 1975.

Revista Científica Educ@ção v.12● n.18● edição especial /2026.


FROMM, E. The concept of man in Freud, Marx, and Jung. In: MAY, R. (Ed.). Existence: Anew dimension in psychiatry and psychology. New York: Basic Books, 1962. p. 87– 108.

GARCÍA, L. El influjo de la teoría psicoanalítica de Jung en Demian de Hermann Hesse. Revista de Literatura Comparada, v. 12, n. 2, p. 45–63, 2015.

MORIN, E. El método: la naturaleza de la naturaleza. Madrid: Editorial Cátedra, 1981.

MORIN, E. Introducción al pensamiento complejo. Barcelona: Editorial Gedisa, 2005. Obra original publicada en 1990.

HEGEL, G. W. F. Fenomenología del espíritu. Trad. Chamorro Mielke. Madrid: Editorial Gredos, 2010.

I CHING. El libro de las mutaciones. Versión del chino al alemán por Richard Wilhelm. Traducción al español por D.J. Vogelmann. 40. reimp. Barcelona: Edhasa, 2022.

JUNG, C.G. Teoría del psicoanálisis. Barcelona: Plaza y Janes Editores, 1972.

JUNG, C.G. Aoin, Contribuciones a los simbolismos del sí mismo. Argentina: Paidós, 1986. JUNG, C.G. El hombre y sus símbolos. 4. ed. Barcelona: Luis de Caralt Editor, S.A., 1984. JUNG, C.G. Arquetipos e inconsciente colectivo. Barcelona: Paidós, 1992.

JUNG, C.G. Símbolos de transformación. Barcelona: Paidós, 1998.

JUNG, C.G. Psicología y Alquimia. México: Editorial Tomo, 2002.

JUNG, C.G. Psicología de la religión oriental. Madrid: Editorial Trotta, 2023.

KOYRÉ, A. Del mundo cerrado al universo infinito. 5. reimp. México: Siglo XXI Editores, 2015. Obra original publicada en 1979.

ROBERTSON, Robin. Arquetipos junguianos: una historia de los arquetipos. Barcelona: Paidós, 1998.

ZWEIG, C.; ABRAMS, J. (eds.). Encuentro con la sombra: el poder del lado oscuro de la naturaleza humana . Barcelona: Kairós, 2019.

Submetido em janeiro de 2026 Aprovado em julho de 2026

Informações do (a) (s) autor(a)(es)

Nome do autor: Camilo E. González C. MD.

Afiliação Institucional: Universidad Autónoma de Barcelona. Magister en Med Alternativa MTCh y Acp Universidad Nacional de Colombia.

Grau de escolaridade: Magister en Psicobiología y Neurociencia cognitiva. Doctorando en Pensamiento complejo Multiversidad Mundo Real Edgar Morin. México.

ORCID: http://orcid.org/0009-0007-1423- 0017

E-Mail: camiloegc@gmail.com

Informações do (a) (s) autor(a)(es)

Nome do autor: Virginia Gonfiantini.

Revista Científica Educ@ção v.12● n.18● edição especial /2026.


Afiliação Institucional: Multiversidad Mundo Real Edgar Morin, México. Universidad Nacional de Rosario, Argentina

Grau de escolaridade: Posdoctora en Educación, Investigación y Complejidad - EMI- Bolivia

ORCID: http://orcid.org/0000-0002-0161-0973 .

E-mail: vgonfiantini@hotmail.com

Revista Científica Educ@ção v.12● n.18● edição especial /2026.